Brecha digital de género: Más allá del acceso, el desafío de desarrollar competencias digitales en Latinoamérica
(Por Cecilia Nóbile, equipo Cilte) En América Latina, la brecha digital de género trasciende el mero acceso a internet: limita competencias digitales en mujeres, perpetuando desigualdades económicas y educativas que cuestan hasta 1,5 billones de dólares en PIB regional perdido hacia 2030 (ONU Mujeres, 2025). Estudios empíricos recientes revelan brechas de uso y de capacitación agravadas por sesgos educativos y baja autopercepción. Para docentes y especialistas, cerrar esta brecha es una oportunidad pedagógica clave: mediante currículos inclusivos, mentorías STEM y alfabetización sensible al género, podemos empoderar a estudiantes desde primaria hasta universidad, fomentando la equidad en aulas y empleabilidad digital. Este artículo explora competencias digitales, brechas multidimensionales y estrategias prácticas para cerrar la brecha digital de género.
Empecemos por el principio ¿Qué son las competencias digitales?
Guzmán (2012) las define como “…complejos de capacidades interdependientes, interrelacionadas, integradas y concurrentes” (p. 10), que contribuyen a desarrollar diferentes aprendizajes útiles para vivir en la sociedad, enfrentando las situaciones y desafíos que presenta. Si hablamos de la sociedad actual, atravesada por la tecnología digital deben enfatizarse las competencias digitales, tal como define Caccuri (2018)
Es un concepto multidimensional que implica el desarrollo de habilidades cognitivas, procedimentales y actitudinales para garantizar el desempeño personal y social en un contexto determinado. Para enseñar y aprender en la cultura digital es necesario desarrollar competencias digitales que nos permitan comprender los nuevos modos y medios en los que se produce y circula la información. (p. 7)
Desde hace tiempo, organismos como la OCDE, la UNESCO y la Comisión Europea recomiendan fomentar las competencias digitales, ya que son conocimientos fundamentales para la formación de los ciudadanos del siglo XXI. Subrayan especialmente la importancia de saber utilizar herramientas interactivas, aprender en colaboración con grupos diversos y, a la vez, desarrollar la autonomía propia (González et al., 2018).
De acuerdo con Palacios-Nuñez y Deroncele-Acosta (2020), el concepto ha experimentado una transformación notable: la dimensión socioemocional y cognitiva ha adquirido mayor relevancia por encima del enfoque tecnológico. Estas autoras subrayan que este cambio es fundamental para las personas jóvenes, ya que “podría estar afectando la sostenibilidad del desarrollo socioemocional, pues para que uno pueda comunicarse y colaborar con los demás de forma efectiva primero debe haber fortalecido habilidades como la empatía y la resolución de conflictos” (p. 129).
Del mismo modo, Morduchowicz (2021), afirma que para vivir en “Una sociedad dinámica, altamente tecnológica, centrada en la información, el conocimiento y la comunicación, requiere de capacidades esenciales: analizar, interpretar, evaluar, inferir, anticipar, resolver problemas, construir juicios, tomar decisiones, crear y comunicar” (p. 5).
Las brechas digitales
La literatura científica contemporánea conceptualiza la brecha digital como un fenómeno complejo y multidimensional, que involucra no solo la disparidad en el acceso físico a las tecnologías, sino también aspectos relacionados con el uso y la apropiación de las TIC (Peláez-Sánchez y Glasserman-Morales, 2023). En particular, la Brecha Digital de Género (BDG) se reconoce como una manifestación estructural de la desigualdad social, que restringe el ejercicio de derechos fundamentales tales como la educación y la comunicación (Camacho-Navarro et al., 2026).
Podemos afirmar por tanto, que la brecha digital, se relaciona también con los conceptos de exclusión digital y participación ciudadana, y lo será más aún en un futuro cercano si tenemos en cuenta que la colaboración a través de las TIC y las redes sociales alcanzará progresivamente más importancia. (Cabero-Almenara y Ruiz-Palmero, 2018, p. 25)
- Brecha de acceso
De acuerdo con un informe del BID publicado en 2020, el acceso global a las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y a Internet ha experimentado un crecimiento sostenido, impulsado por los avances en infraestructura (Agüero et al., 2020). No obstante, este incremento no se ha distribuido equitativamente entre todas las regiones, registrándose mayores niveles de acceso en los países desarrollados. Tarín et al. (2022) atribuyen esta disparidad principalmente a la densidad poblacional—con menor conectividad en zonas rurales—y al nivel de ingreso familiar, que incide directamente en la posibilidad de acceder a dispositivos y servicios de Internet.
El informe de la GSMA (2025) destaca el crecimiento sostenido en el uso de internet, incluso en países de ingresos medios y bajos, aunque señala que persiste una brecha de género significativa: el 74% de los hombres utiliza internet móvil, frente al 63% de las mujeres. Entre los principales factores que limitan la adopción y el uso intensivo de internet móvil se encuentran el costo de los dispositivos, el nivel de alfabetización y las competencias digitales.
El Banco Mundial (2025) llega a conclusiones similares respecto a los países de América Latina y el Caribe, señalando en su informe que la brecha digital de género no se atribuye únicamente a la conectividad. El informe resalta que las mujeres enfrentan un acceso más limitado a la capacitación digital, presentan menor confianza en sus competencias y tienen una presencia reducida en el sector tecnológico. Asimismo, manifiestan mayores inquietudes en torno a la seguridad, la privacidad y los riesgos asociados al entorno digital.
En relación con la población joven, la UNESCO (2024) señala que, a nivel mundial, 244 millones menos de mujeres que de hombres acceden a internet, una brecha que se ve agravada por factores como la ubicación geográfica y la situación socioeconómica. Este fenómeno afecta de manera particular a niñas y mujeres jóvenes en comunidades rurales o en condición de refugio. En el caso de América Latina, se observa además que los desafíos vinculados a la infraestructura y la disponibilidad de banda ancha inciden principalmente en los jóvenes que habitan en zonas rurales.
- Brecha de uso y capacitación
Esta brecha se refiere a las distintas formas en que se utilizan las TIC, así como al nivel de conocimiento o capacitación que poseen las personas para aprovecharlas en la resolución de diversas situaciones. De acuerdo con Agüero et al. (2020), la función principal de las TIC es la comunicación, lo que incluye realizar llamadas, chatear y enviar o recibir mensajes. Sin embargo, existen diferencias entre hombres y mujeres; los hombres tienden a utilizar el teléfono móvil con mayor frecuencia para actividades como jugar, ver videos, escuchar música y revisar el correo electrónico (véase Gráfico N°1).

Gráfico N°1: Uso del teléfono celular según género
(Los colores intensos indican diferencias estadísticamente significativas)
Fuente: Agüero et al., 2020, p. 13
El informe de 2025 de la International Telecommunication Union (ITU) señala una brecha generacional: los jóvenes utilizan las TIC con más frecuencia y variedad, sobre todo en áreas como comunicación, acceso a información, educación y trabajo. No obstante, la juventud por sí sola no garantiza igualdad de uso, ya que factores como la educación y los ingresos también influyen. El estudio concluye que quienes tienen niveles educativos y socioeconómicos más altos hacen un uso digital más diverso, estratégico y complejo (ITU, 2025).
El informe también señala que dentro del grupo juvenil existen diferencias: las mujeres jóvenes tienden a utilizar las tecnologías principalmente para fines comunicativos y educativos, mientras que los hombres jóvenes suelen involucrarse en una gama más amplia de actividades de mayor complejidad técnica. Estas diferencias evidencian desigualdades estructurales en cuanto a habilidades digitales y acceso a oportunidades, en lugar de responder únicamente a preferencias individuales.
Las brechas identificadas en el informe son sintetizadas de la siguiente manera (ITU, 2025):
- Las personas con educación universitaria presentan mayor variedad de habilidades y mayor dominio de competencias digitales intermedias y avanzadas.
- Los hogares de menores ingresos muestran niveles más bajos de habilidades digitales, siendo las brechas más pronunciadas en zonas rurales y en países de ingresos bajos y medio-bajos.
- Las personas mayores muestran más dificultades para resolver problemas con las TIC, el uso de servicios complejos y seguridad digital.
- Las mujeres reportan menores niveles de habilidades digitales avanzadas y técnicas, siendo esta brecha mayor en países de menores ingresos.
¿Por qué cerrar la brecha?
Las desigualdades tienen múltiples impactos, económico, social, tecnológico, entre otros. El informe de la ONU Mujeres del 2025 estima que unas 343,5 millones de mujeres y niñas en todo el mundo se beneficiarían si se logra cerrar la brecha de género de aquí a 2050 y adicionaría 1,5 billones de dólares a la economía mundial para el 2030 (ONU Mujeres, 2025). Asimismo, si se implementan políticas adecuadas vinculadas en educación, acceso a banda ancha móvil y fija y teléfonos celulares potentes orientadas a las mujeres, se lograría sacar de la pobreza a 30 millones de mujeres y niñas y otras 42 millones obtendrían seguridad alimentaria.
Esto significa que implementar medidas para cerrar la brecha no solamente beneficiaría a las mujeres de todas las edades, sino que las mejoras se observarían en varios aspectos a nivel global generándose un círculo virtuoso de crecimiento y desarrollo.
Numerosas organizaciones como el BID, la ONU, fundaciones entre otras, sugieren la participación de todos los sectores para implementar planes integrales para cerrar la brecha: el sector público con planes y programas amplios, infraestructura y financiamiento, las empresas promoviendo políticas que garanticen la equidad, las instituciones educativas de todos los niveles incluyendo la alfabetización digital de manera transversal para que tanto hombres como mujeres cuenten con las herramientas esenciales para tomar decisiones de carrera con libertad e insertarse equitativamente en el mundo laboral.
La educación es clave para cerrar la brecha digital de género en América Latina, al fomentar competencias digitales tempranas, participación en carreras relacionadas con la tecnología – denominadas STEM – y alfabetización inclusiva desde la primaria hasta la universidad. Esto significa que para generar un cambio real para cerrar las brechas es necesario repensar objetivos, transformar planes de estudio y formas de evaluación, adecuar las trayectorias a los diferentes contextos (CEPAL, 2025). Estos cambios implican grandes proyectos en los que deben participar todos los actores: familias, escuelas, universidades, gobiernos, empresas, asociaciones, organismos internacionales, etc. de manera tal que el impacto sea real y perdure en el tiempo.
Referencias:
- Organización de las Naciones Unidas – ONU Mujeres (2025). El progreso en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible. Panorama de género 2025. https://www.unwomen.org/es/digital-library/publications/2025/09/el-progreso-en-el-cumplimiento-de-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible-panorama-de-genero-2025
- Guzmán, F. (2012). El concepto de competencias. Revista Iberoamericana de Educación, 60(4), 1-13.
- Caccuri, V. (2018). Competencias Digitales para la Educación del Siglo XXI [e-book].
- González-Sanmamed, M., Sangrà, A., Souto-Seijo, A., y Estévez, I. (2018). Ecologías de aprendizaje en la Era digital: desafíos para la educación superior. Publicaciones, 48(1), 25-45. https://dx.doi.org/10.30827/publicaciones.v48i1.7329
- Palacios-Nuñez, M., y Deroncele-Acosta, Á. (2021). La Dimensión Socioemocional de la Competencia Digital en el marco de la Ciudadanía Global. Maestro y Sociedad, 18(1), 119-131.
- Morduchowicz, R. (2021). Competencias y habilidades digitales. UNESCO.
- Peláez‐Sánchez, I. C., George Reyes, C. E., y Glasserman‐Morales,L. D. (2023). Gender digital divide in Education 4.0: A systematic literature review of factors and strategies for inclusion. Future in Educational Research, 1(2), 129–146. https://doi.org/10.1002/fer3.16146
- Camacho-Navarro, A., Villaseñor Zúñiga, M. L., Contreras Turrubiartes, M. M. M., y Enríquez Grimaldo, T. S. (2026). Brecha digital de género en estudiantes universitarias mexicanas: análisis de acceso, uso y apropiación de las tecnologías de la información y la comunicación. Tecnología, Ciencia y Educación, (33), 92–118. https://doi.org/10.51302/tce.2026.24469
- Cabero-Almenara, J., y Ruiz-Palmero, P. (2017). Las Tecnologías de la Información y Comunicación para la inclusión: reformulando la brecha digital. International Journal of Educational Research and Innovation (IJERI), 9, 16-30.
- Aguero, A., Bustelo, M., y Viollaz, M. (2020). ¿Desigualdades en el mundo digital? Brechas de género en el uso de las TIC. Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
- Tarín, C., Villar, J. P., Blazquez, J., Trecet, J. C., y Tena de la Nuez, A. (2022). La dimensión de género en la transformación digital empresarial de América Latina y el Caribe. Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
- GSMA Association. (2025). The mobile gender gap report 2025. GSMA. https://www.gsma.com/gender-gap/
- Banco Mundial. (2025). The digital gender divide: Women in Latin America and the Caribbean in the digital era. World Bank Group. https://documents1.worldbank.org/curated/en/099101624155030674/pdf/P5060951be4bad0341bb0f12622f0781694.pdf
- United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (2024). Informe sobre la juventud. Tecnología en la educación. ¡Una herramienta a nuestra medida! UNESCO.
- Aguero, A., Bustelo, M., y Viollaz, M. (2020). ¿Desigualdades en el mundo digital? Brechas de género en el uso de las TIC. Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
- International Telecommunication Union. (2025). Global Connectivity Report 2025. ITU
- Herrera, P., Huepe, M. y Trucco, D. (2025). Educación y desarrollo de competencias digitales en América Latina y el Caribe. Documentos de Proyectos (LC/TS.2025/3), Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
(*) Cecilia es Licenciada en Administración (UNLP), Magister en Tecnología Educativa Aplicada en Educación (UNLP) y Doctora en Tecnología Educativa (Universidad de Murcia). Se desempeña como Docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP. Es integrante del equipo Cilte y participa en diversos proyectos como asesora tecno-pedagógica. Le apasiona enseñar, investigar y aprender aplicando TIC.